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PLV para Sephora diseñado y fabricado por el Grupo Mayence

Un expositor colocado demasiado alto para quien va en silla de ruedas. Un texto en cuerpo 8 que nadie con baja visión puede leer desde el lineal. Una gráfica que lleva años mostrando siempre el mismo perfil de persona. Son situaciones habituales en el punto de venta, y la mayoría de las veces responden a que el diseño se hace pensando en un cliente que no existe: el cliente estándar. El retail inclusivo propone partir de la diversidad real de quienes compran para que el PLV funcione de verdad, para todos.

¿Qué significa un retail inclusivo?

En 2005, el diseño inclusivo quedó definido como la creación de productos y servicios utilizables por el mayor número de personas posible, sin necesidad de adaptaciones especiales. Aplicado al punto de venta, la idea es que cualquier persona pueda orientarse, entender la oferta y decidir su compra con autonomía, sin depender de que alguien le ayude a acceder al producto o a leer la información.

Los datos dan contexto a esa necesidad. Según el Consejo de la UE, el 24% de la población europea mayor de 16 años tenía alguna forma de discapacidad en 2024. En España, el INE cifra en 4,3 millones las personas con discapacidad reconocida, y un estudio de Fundación ONCE con ESADE concluye que, sumando sus familias, representan más de once millones de potenciales consumidores; un PLV que no tiene en cuenta esa realidad no es solo menos ético, es menos eficaz.

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PLV para Starbucks diseñado y fabricado por el Grupo Mayence

Claves para diseñar expositores inclusivos

Accesibilidad para personas con movilidad reducida

¿A qué altura está el producto principal de tu expositor? Si supera los 140 cm, ya estás dejando fuera a usuarios de silla de ruedas, personas de baja estatura y quienes se desplazan con andador. Lo mismo ocurre si el soporte ocupa el pasillo dejando menos de 90 cm de paso libre. El Real Decreto 193/2023 sobre condiciones básicas de accesibilidad establece el marco legal para el acceso a bienes y servicios, y aunque no regula el PLV de forma específica, el principio que lo guía es la accesibilidad universal como punto de partida, no como corrección posterior.

En la práctica, los ajustes son situar el producto en una franja de entre 40 y 120 cm de altura, asegurarse de que la estructura no invade zonas de paso y usar bases antideslizantes cuando el soporte va en el suelo. Son decisiones que amplían el acceso sin comprometer el diseño ni el impacto visual del expositor.

Diseño sensorial: atendiendo a personas con discapacidades visuales y auditivas

La discapacidad más frecuente en España no es la visual, pero sí la que más se ignora en el PLV. El 55,7% de las personas con discapacidad tiene dificultades de movilidad, pero la baja visión y la pérdida auditiva afectan también a millones de personas que compran a diario. Un soporte pensado para ellas trabaja con contraste cromático suficiente entre texto y fondo, tipografías legibles a distancia y una jerarquía visual que permite entender el mensaje de un golpe de vista.

Alcampo lleva desde 2003 incorporando etiquetado en braille en todas sus marcas propias, junto a bucles magnéticos para personas con discapacidad auditiva. Es un ejemplo a escala industrial de que el diseño visualmente organizado, con contraste claro y orden de lectura definido, no está reñido con la estética, sino que suele mejorarla. Lo que facilita la experiencia a alguien con baja visión, casi siempre la facilita también al resto.

Lenguaje visual inclusivo: representando diversas culturas y géneros

Hay un tipo de exclusión que tiene que ver con quién aparece en las imágenes. Un expositor que muestra siempre el mismo perfil de persona está comunicando, aunque sea sin quererlo, quién es el cliente esperado. Las marcas que revisan esto con honestidad en su PLV construyen una conexión más real con públicos diversos, y esa conexión se nota en la respuesta del comprador. Basta con revisar las imágenes, los iconogramas y el tono del texto para asegurarse de que nadie se sienta fuera de la propuesta.

PLV para Grupo OM diseñado y fabricado por el Grupo Mayence

Materiales y acabados adecuados para el diseño inclusivo

Hasta aquí hemos hablado de estructura y comunicación. Sin embargo, los materiales también forman parte del diseño inclusivo, y hay dos aspectos que conviene considerar desde el principio del proyecto.

Elección de materiales resistentes y fáciles de limpiar

Los materiales porosos, los cartones sin tratamiento o los acabados que marcan huellas con facilidad dificultan el mantenimiento en puntos de venta con mucho tráfico y pueden generar problemas de higiene en entornos como farmacias o superficies de alimentación. Las superficies lisas y lavables mantienen el soporte en óptimas condiciones durante toda la campaña, lo que afecta directamente a cómo percibe el producto el cliente cuando llega al lineal. Un PLV deteriorado o sucio transmite descuido, y eso pesa.

Usabilidad y ergonomía en la disposición de los expositores

La ergonomía en PLV inclusivo tiene que ver con cómo se accede al producto. Con qué facilidad puede tomarlo alguien con movilidad reducida en las manos. Con que los elementos interactivos sigan una lógica intuitiva para alguien mayor o con dificultades cognitivas; los expositores a una altura accesible y con una disposición clara transmiten cuidado, y esa percepción afecta a la relación del comprador con la marca. Además, la modularidad en el diseño de PLV permite ajustar la configuración a distintos espacios sin rediseñar desde cero, lo que facilita adaptar el soporte a entornos con necesidades distintas.

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PLV para Farline diseñado y fabricado por el Grupo Mayence

Casos de éxito en PLV inclusivo

Algunas marcas llevan años mostrando que diseñar para la diversidad y hacerlo bien son perfectamente compatibles. IKEA rediseñó su tienda de Viena con señalización inclusiva, pantallas táctiles de gran formato y zonas de descanso accesibles, pensando especialmente en adultos mayores y clientes con movilidad reducida. Apple, en sus flagships, distribuye los dispositivos a distintas alturas y mantiene puntos de asistencia humana junto a la experiencia digital, para que ningún perfil de usuario quede sin orientación. En todos estos casos, lo importante es que la accesibilidad se planifica desde el brief y no se añade al final.

El retail inclusivo no es una tendencia pasajera: es una forma más inteligente —y más responsable— de diseñar el punto de venta. Un expositor que respeta la diversidad mejora la experiencia de compra, reduce fricciones, refuerza la confianza y amplía el alcance real de una marca. En un entorno donde cada detalle cuenta, la accesibilidad y la claridad visual dejan de ser “extras” para convertirse en ventajas competitivas.En Mayence diseñamos y fabricamos PLV pensando en el uso real del espacio: alturas accesibles, lectura clara, interacción sencilla y materiales adaptados al canal. Porque un buen expositor no solo debe destacar; debe funcionar para todos. Si quieres desarrollar una solución de PLV inclusivo alineada con tu identidad de marca y lista para implantarse en tienda, contacta con Mayence y te ayudaremos a convertir la inclusión en impacto comercial.

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