
PLV para L’Occitane diseñado y fabricado por el Grupo Mayence
Diseñar un PLV parece sencillo sobre el papel. El proyecto empieza con una buena idea y el diseño funciona en pantalla, todo está bajo control. Sin embargo, ¿por qué el expositor que ha llegado a tienda no responde a lo esperado? En PLV, esta distancia entre lo diseñado y lo producido suele deberse a una mala gestión del color.
Aunque muchas veces se pasa por alto, el colour management es una parte clave del proceso de impresión y producción. De hecho, la experiencia nos dice que los ajustes tardíos o las decisiones improvisadas siempre llegan cuando el color no se controla minuciosamente desde el inicio. En este artículo explicamos cómo gestionar el color en PLV y cómo evitar sorpresas cuando el diseño se convierte en un expositor real.
Por qué “no se ve igual” del diseño a la PLV impresa
A lo largo de los años, hemos comprobado que el problema no está en el diseño, sino en cómo se traduce la producción de la pantalla a la realidad. Esto se debe a que cada dispositivo interpreta el color de forma distinta y cada material responde de manera propia. Sin un sistema de control, esa variabilidad termina afectando a la percepción de marca y a la calidad del expositor.
Pantalla (RGB) vs impresión (CMYK) y gestión de perfiles
El color en un PLV no falla por casualidad, el error se produce cuando diseño y producción no se entienden. La situación se parece a una conversación entre dos personas que no hablan el mismo idioma.
- El diseñador se expresa en RGB, el lenguaje de la luz que usa la pantalla.
- La imprenta trabaja en CMYK, el lenguaje de la tinta que se fija sobre un material físico.
Ambos hablan de color, sin embargo, lo interpretan de forma distinta. La gestión de perfiles actúa como un traductor que pone de acuerdo al diseño y a la impresión. Indica a cada máquina cómo debe interpretar un color según la tinta y el material que se van a usar. Gracias a ese ajuste previo, el resultado se puede prever antes de imprimir.
Materiales y acabados que cambian el color (cartón, laminados, barnices)
Sin duda alguna, el material del PLV es uno de los factores que más condicionan el color del acabado final. Ni todos reflejan la luz de la misma forma, ni todas las superficies absorben la tinta del mismo modo. Tras años trabajando en la impresión y el color en PLV, esto es lo que hemos aprendido de cada material:
- El cartón absorbe tinta y suaviza los colores, sobre todo en papeles no estucados.
- Los laminados modifican el brillo y cambian la percepción del contraste.
- Los barnices intensifican o apagan el color según su acabado.

PLV para Aperol Spritz diseñado y fabricado por el Grupo Mayence
Preimpresión: lo que debes preparar sí o sí
La preimpresión es la fase en la que el diseño se adapta a la realidad productiva. Su objetivo consiste en preparar los archivos para que la impresión reproduzca el color, las formas y los detalles tal como se había previsto.
Artes finales correctos: sangrados, márgenes y troqueles
- Sangrados: el sangrado amplía el color más allá del borde del diseño para que, al cortar, no aparezcan líneas blancas inesperadas.
- Márgenes: los márgenes mantienen textos y logos a una distancia segura del borde para que no se corten ni se vean apretados.
- Troqueles: el troquel marca la forma real del expositor y define por dónde se corta el material.
Imágenes y tipografías: resolución, negros y conversión de fuentes
Desde nuestra experiencia, hay mínimos de calidad que se deben respetar para que el acabado del diseño de un PLV se vea profesional:
- Resolución: las imágenes deben prepararse a 300 dpi para que el PLV se vea nítido a corta distancia.
- Negros: el negro necesita ajustarse para que no aparezca apagado en impresión.
- Tipografías: las fuentes deben convertirse en curvas para evitar cambios inesperados al imprimir.

PLV para Erborian diseñado y fabricado por el Grupo Mayence
Pruebas de color para evitar sustos
Una prueba de color es una validación previa que muestra cómo se reproducirá el diseño antes de producir el PLV. Su función consiste en comprobar que el color se comporta como se espera sobre un material concreto y evitar desviaciones que afectan a la marca y al calendario.
La prueba de color evita que ocurran:
- Pérdidas de tiempo por ajustes tardíos.
- Sobrecostes derivados de reimpresiones.
- Incoherencias visuales entre campañas.
- Deterioro en la percepción de marca.
Prueba digital vs prueba física: cuándo pedir cada una
Imaginemos que nos encontramos en el proceso de creación de un PLV para una cadena con varias tiendas como puede ser el expositor de Shiseido para Sephora fabricado por Mayence:
- La prueba digital debe llegar cuando se revisa el diseño en pantalla para confirmar que los colores mantienen el equilibrio previsto. Esta prueba sirve para comprobar si los tonos funcionan entre sí y si la lectura visual es correcta. En esta fase todavía no intervienen materiales ni tintas reales, por lo que la validación se centra en el diseño.
- La prueba física aparece cuando el proyecto entra en producción y el color se imprime sobre el material definitivo. Esta prueba muestra cómo responde la tinta sobre el soporte y cómo influyen el acabado y la iluminación. Aquí es cuando el cliente valida el resultado real que verá en tienda.
Cómo aprobar color: tolerancias, referencia y criterios de aceptación
Para aprobar un color hay que seguir un criterio sencillo y compartido por todos los implicados. Sin reglas claras, cada parte interpreta el resultado de forma distinta.
- Referencia
El equipo define una muestra base que sirve como punto de comparación, en el caso de Shiseido era el azul eléctrico y los detalles en amarillo. Esta muestra marca cómo debe verse el color final. - Tolerancia
El proceso de impresión admite ligeras variaciones. Se establece un margen aceptable para evitar rechazos innecesarios. - Criterio de aceptación
El color se aprueba cuando se mantiene dentro de ese margen y respeta la imagen de marca sin cambios perceptibles en tienda.

PLV para Arcosueño diseñado y fabricado por el Grupo Mayence
Producción: control de calidad durante tirada y montaje
La producción es la fase en la que el PLV se convierte en un objeto real y repetible. Aquí el control de calidad resulta decisivo, sobre todo en campañas amplias. Siguiendo con el podio de Shiseido desarrollado por Mayence. El proyecto exigía precisión en color, estabilidad en estructura y un acabado impecable en cada unidad. El objetivo consistía en que el podio transmitiera la misma imagen en cualquier tienda, sin variaciones visibles.
Consistencia entre lotes y piezas (especialmente en campañas grandes)
En campañas desplegadas en cadenas como Sephora, el cliente espera ver el mismo PLV en cada punto de venta. El control durante la tirada asegura que todos los podios mantengan el mismo blanco, el mismo brillo y la misma lectura del logo. Esta coherencia refuerza la percepción de marca y evita diferencias entre tiendas.
Revisión final: cortes, registros, textos y acabados
Antes del envío, el equipo revisa cada detalle:
- El corte debe seguir la forma exacta del diseño y no dejar bordes irregulares.
- La gráfica tiene que quedar bien colocada y alineada con la estructura.
- Los textos deben leerse con claridad y sin errores.
- El acabado final tiene que transmitir la calidad prevista y estar a la altura del posicionamiento de la marca.
Checklist final antes de imprimir
Descuidar la gestión del color genera problemas que se repiten en producción y afectan al resultado final. Estos son los riesgos que conviene evitar antes de dar luz verde a la impresión:
- Reproducción incoherente del color: los colores cambian entre tiradas y rompen la coherencia de marca.
- Resultados impredecibles y desperdicio: la falta de control provoca ajustes continuos y materiales rechazados.
- Insatisfacción del cliente: el color no coincide con lo aprobado y daña la confianza en la marca.
- Aumento de costes ocultos: los reprocesos encarecen el proyecto y retrasan los plazos.
10 puntos rápidos de revisión (color, logos, troquel, textos, pantones)
A continuación, te proponemos los pasos a seguir para realizar un chequeo rápido. ¿Tu PLV cumple 10/10?
- El color coincide con la prueba aprobada.
- Los logos respetan proporciones y tonos.
- El troquel corresponde al archivo final.
- Los textos no contienen errores.
- Las tipografías están convertidas.
- Los pantones están bien definidos.
- Las imágenes mantienen nitidez.
- Los negros están bien configurados.
- Los perfiles de color son correctos.
- El archivo está listo para imprimir.
Si quieres evitar errores de impresión y asegurar que tu PLV represente a tu marca como merece, en Mayence te acompañamos en todo el proceso y convertimos cada material impreso en una herramienta eficaz para impresionar y vender. ¡Contacta con nosotros y te ayudaremos!